Tras la reconquista de Plasencia por parte de Alfonso VIII, en el siglo XIV se decide poblar ciertos territorios pertenecientes a la ciudad del Jerte, entre los que se encontraba el actual término municipal de Monroy.

 

Fernando IV “el Emplazado”, rey de Castilla, concedió en 1309 un privilegio al señor placentino Hernán Pérez de Monroy, copero mayor de la madre del monarca (María de Molina), para que erigiera un castillo y ocupara los terrenos con hasta cien vecinos. Así nació Monroy, a la sombra de su imponente palacio.

 

La fortaleza se encuentra en un altozano, desde el que se domina una amplia extensión de terreno de la penillanura trujillano-cacereña. Está dotada con un profundo foso de unos cinco metros de anchura, que fue excavado en el siglo XV para completar el sistema defensivo del lugar, muy necesario debido a los continuos enfrentamientos entre las dos ramas de la familia Monroy (señoríos de Monroy por una parte y de Belvís, Almaraz y Deleitosa por la otra).  

 

El castillo fue perdiendo su carácter castrense a lo largo del siglo XVI, para convertirse en un palacio como otros muchos de la época. Destaca, de dicho período histórico, su patio de estilo plateresco.

 

El castillo de Monroy perteneció, durante muchos años y ya en el siglo XX, al insigne pintor y escultor Pablo Palazuelo. Este artista ganó el premio Kandinsky en 1952 y el Velázquez en 2004. Amigo de Chillida, Palazuelo expuso en lugares como París, Toronto, Pittsburg, Madrid, Bilbao, Barcelona etc. En 1974 adquirió y se instaló en el palacio monroyego, donde creó muchas de sus obras. Falleció en Galapagar en 2007, a los 91 años de edad. En la actualidad, el inmueble es propiedad de los herederos del pintor.

 

El castillo se divide en tres recintos bien diferenciados. Están construidos en mampostería de pizarra y cuarcita trabada con argamasa.

 

Primer recinto. Es el más antiguo y se corresponde con la fortaleza levantada en el siglo XIV. Tiene forma cuadrada y se halla rodeado de murallas y cuatro torres en los ángulos. Sólo se conserva la estructura original, pues las estancias y dependencias interiores se han modificado posteriormente.

 

Segundo recinto. Posee una finalidad fundamentalmente militar. Se levantó en el siglo XV como barrera defensiva, con el fin de reforzar el vulnerable primer recinto.  El objetivo pasaba por fortalecerse en los enfrentamientos con la otra facción de la familia Monroy. Está conformado por la muralla almenada con adarve, las torres, cañoneras y un profundo foso.

 

Tercer recinto. Se trata del más exterior. Lo conforman las dos torres cilíndricas de la actual entrada principal y una pequeña muralla. Algunos de estos añadidos datan de los siglos XIX y XX.

 

La impresionante galería de la fachada sur, el patio del Moro, el foso de cinco metros de anchura o  las torres son los elementos más admirados por los visitantes.

 

Las hostilidades entre las dos facciones de la familia Monroy, acontecidas durante el siglo XV, se desencadenaron por un problema de herencias. Hernando de Monroy, conocido popularmente como "el Bezudo" y IX señor de la villa, aguantó estoicamente los envites del señorío de Belvis, hasta que finalmente fue capturado y hecho preso en el castillo de Belalcázar (Córdoba). Tras su liberación, el conflicto continuó. En 1479, los de Monroy seguían pidiendo justicia ante los Reyes Católicos, por los daños causados en el castillo y en el municipio.

 

La paz llegó al palacio y villa a comienzos del siglo XVI, iniciándose así un período de estabilidad que llega a nuestros días.

 

El castillo de Monroy es Patrimonio Histórico Español.